Un buen día perdí mi identidad, en pocos segundos desapareció mi cuenta de google, de facebook, de bloger, de flickr, (la de hotmail y yahoo hacia tiempo que estaban abandonadas y ni recuerdo su nombre), se perdieron las direcciones de mis familares, conocidos, contactos amigos y enemigos, ya no tenía favoritos. Después de intentarlo de todas la maneras posibles decidí renacer con mi nueva identidad, no podía de ninguna manera seguir siendo quien era.
Dejé de ser alguien para ser nadie.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
¿Tote te lo pusieron o te lo pusiste?
ResponderEliminarLa-vida-te-dado-una-segunda-oportunidad.
ResponderEliminarDe haber contado con un notario nada de esto hubiera sucedido.
ResponderEliminar